n antes, Elsa Schiaparelli y un después, Miuccia Prada

Si hacemos las matemáticas correctas, de 1890 a 1994 pasaron casi sesenta años. Seis décadas en las cuales el mundo de la moda no sólo evidenció el nacimiento de dos mujeres que son más italianas que la pasta, la pizza y el mismísimo Versace. Durante esas épocas la sociedad entera se enfrentó a cambios políticos, económicos y sociales que nos llevaron a tener un antes y un después. Un antes, Elsa Schiaparelli y un después, Miuccia Prada.

 

Justo en el momento en el que mis pies se conectaron con el suelo del Museo Metropolitano del Arte, me di cuenta de que por fin me encontraba en uno de los corazones de la ciudad que nunca duerme. Nueva york se vistió de arboles florecidos con tonos rosas y anaranjados, y el cielo, transmitía la tranquilidad de que la lluvia estaría lejos de arruinarme ese día. The Met´s Spring 2012 Costume Institute Exhibition presentó Schiaparelli and Prada: Impossible conversations, en donde el propósito de los curadores a cargo, Andrew Bolton y Harold Koda, era plasmar a través de dos temas generales, Chic y The body,  la pasión de un par de diseñadoras por retar las expectativas de la belleza.

 

Elsa Schiaparelli fue una mujer que promovió la moda como un una extensión del arte. Se permitió a si misma (en una época en donde las mujeres fuertes con carácter irreverente y con una personalidad fuera de los parámetros convencionales, eran respetadas por los hombres pero repudiadas al mismo tiempo por ellos mismos) explorar su propia creatividad, llevando sus diseños a un nivel al que pocos se atrevían. Jugó con colores vibrantes, como el tan recordado Hot Pink, y le dio participación a materiales poco comunes en las prendas de una mujer.

 

Mientras empecé a recorrer la primera parte de la exhibición, se exponían tres diálogos dentro de las siguientes categorías: Hard Chic, Ugly Chic y Naïf Chic. En cada uno de los espacios estaban alrededor de cinco o seis maniquíes con las prendas de ambas diseñadoras. Para acompañar las piezas exhibidas, los curadores se inspiraron en el trabajo “Impossible Interviews”  que realizó Miguel Covarrubias para Vanity Fair en 1930. En donde le dio vida a posibles conversaciones entre personajes de la época y personajes que ya habían fallecido. En este caso el productor Baz Luhrmann y el productor cinematográfico Nathan Crowly tomaron fracciones de la autobiografía Shocking Life de Elsa Schiaparelli y la trajeron de nuevo al mundo terrenal. Miuccia Prada es con quien Elsa sostuvo una conversación durante todo el recorrido de la exhibición. Ambas mostrándose como mujeres que llegaron al mundo con horizontes diferentes y opiniones opuestas (pero que en algún punto se logran encontrar) de la moda. Pues Elsa insistió en que la moda es arte y los diseñadores eran artistas, mientras que Miuccia decía que para ella era imposible verlo de esa manera, puesto que ella nació en un contexto cultural en el cual ya todo se había hecho en el campo de la moda. Para Elsa, aquella afirmación de Prada era un poco frustrada y fuera de lugar, pues Schiaparelli siempre demostró que la exploracion es un proceso que jamás termina. Durante el resto del recorrido, en cada una de las siguientes categorías que fueron: The Exotic Body, The Classical Body, The Surreal Body y Waist up/ Waist down, pude entender con plena claridad porqué Miuccia Prada fue la diseñadora elegida para generar una conversación con Schiaparelli. Eran dos mujeres que a pesar de que sus voces no se encontraron en el camino, sus maneras y formas de ver la vida sí lo hicieron. Quisieron liberar a la mujer, dándole la opción de elegir lo que la hace deseable para ella misma y no para los demás. Elsa vio el arte surrealista como una ventana para lograr romper lo que era visto como perfectamente bello e hizo que la percepción de las estéticas (lo hermoso y lo horrible) cambiaran. Miuccia siempre ha puesto todo su esfuerzo en hacer de lo horrible, algo bello.

Mujeres lejanas en tiempo y espacio, pero cercanas en sueños y visiones.