an caótico como perfecto, tan imperfecto como autentico.

Esta carta va dirigida a una de mis amigas, que quiero como la hermana que la vida nunca me dio.

En John Galliano (muy probablemente no tengas ni idea de quién es, y en pocas palabras, es como un mago en el mundo de la moda) encontré la reflexión perfecta para ayudarte a entender esos abismos emocionales por los que estas pasando.

Para John, la perfección o el simple hecho de querer ser perfecto, es el camino directo a la limitación. Limitarse a ser uno mismo, limitarse a sentir, a vivir y a fluir. Limitarse a crear.

Es como si tuvieras en ambos ojos un caso de hipermetropía extrema. Ciega hasta los huesos. Alérgica al curso natural de las cosas y adicta a las métricas. Con todo esto quiero mostrarte que cuando se busca tener el control de todo, es justo ahí, en donde la vida te empieza a poner trampas. No, no pienses que las trampas llegan con el propósito de hacerlo todo difícil, de causarte un dolor o en el caso más pesimista, de hacerte la vida imposible. Esas pruebitas vienen a cruzarse contigo para moldearte. Van a ayudar a que las curvas de tu corazón, mente y espíritu sean mucho más sensuales y atractivas que las de el resto de tu cuerpo.

 

El caos hace parte de los anhelos íntimos de tu corazón. Galliano dice que la imperfección te puede dar muchas más posibilidades para encontrar caminos por recorrer, porque te obliga a reinventarte. Si tienes que tomar una decisión difícil, o si las cosas no están marchando como tu planeabas, entonces, ¡te reinventas! ¿Cómo? Redirecciona tus acciones y pensamientos. Cambia el chip. Sé autentica. Autentica del verbo natural. Cada suceso viene con un ritmo y un sonido diferente. Aprende a escucharlos, a diferenciar cada nota. Do, re, mi, fa, sol, la, si no te permites a ti misma reconocer cada una de estas melodías, entonces estas jo, di, da.

 

Cómo diseñador de moda (o costurero, como a él le gusta ser llamado) John no siempre entendió que los errores también son una parte agradable del camino. La vida se va en un son de altos y bajos. Como un tango, de movimientos suaves pero con giros bruscos. Fue durante las diferentes etapas de su vida que comprendió que así no obtuviera lo que pedía en un principio, valía la pena jugársela por algo nuevo. Tan nuevo como buscar rutas diferentes para lograr lo que siempre has querido, o luchar hasta el cansancio desde el mismo camino de siempre, para hacer que aquello ocurra.

Con cariño,

Manuela.