race Mirabella como editora en jefe de Vogue (1971)

Grace es uno de esos claros ejemplos de que se puede empezar desde cero, y poco a poco, llegar a ubicarse en lo más alto de la cima. Vogue decide decirle adiós a la excentricidad de Vreeland para darle una nueva imagen a la revista, dándole las riendas de la dirección a Mirabella. Las mujeres en Nueva York quieren ver en las paginas de la revista, una moda que puedan vestir en la calle y en el trabajo. Una moda universal y fácil de llevar.

 

Diana Vreeland logró revolucionar la moda bajo el puesto de editora en Vogue. Llevó las editoriales de la revista a cruzar fronteras, realizando sesiones de fotos en lugares inesperados y recónditos. Propuso un tipo de belleza nuevo, exaltando partes del cuerpo de mujeres que no eran consideradas atractivas dentro de los juicios estéticos de los últimos años. Pero su paso por Vogue tenía que llegar a su fin tarde que temprano. Y es aquí donde Grace entra a proponer un cambio rotundo pero necesario.

La excentricidad pasa a un segundo plano y la elegancia llega para ubicar a Vogue en la cúspide. Sabemos que Grace es la mejor movida que Conde Nast  ha podido realizar en este momento, ya que en las calles las mujeres quieren que las revistas hablen y muestren prendas de diseñadores que todo tipo de mujer pueda usar.

Se cansaron de tendencias que solo están hechas para unas pocas. Los colores como el morado, naranja y amarillo no son para todo tipo de mujer. Y las siluetas arriesgadas, solo le sientan bien, a cierto tipo de cuerpo. Grace viene a brindarle a todas estas mujeres una moda digerible bajándole al nivel de riesgo y aumentando la comodidad, tonos cálidos y planos, junto con estéticas y siluetas que van a funcionar tanto en el trabajo como en un evento social y el hogar.