l regalo de Hollar

La voz de Hollar empezó a hacerse cada vez más silenciosa mientras mi mente se concentraba en su rostro. Sus ojos tenían un marco profundo, estaban hundidos, no debido a sus años sino a las historias vividas. Su boca se movía con rapidez y dejaba ver sus dientes de vez en cuando con cierto aire de timidez. Su cuello desconocía el movimiento. Su cuerpo permaneció estático siempre, a excepción de sus manos. Ellas acompañaban cada palabra que salía de la boca de Hollar.

 

Se dio cuenta que no estaba prestándole atención y chasqueó sus dedos para que yo volviera a estar presente en la conversación. Me dijo que a sus treinta años tuvo que abandonar Praga para incursionar un nuevo rumbo hacia Inglaterra. Mencionó repetidas veces a un conde que si mal no recuerdo, su nombre era Thomas. El vínculo que los unía era la pasión por el arte, la admiración por la arquitectura y la fascinación por los paisajes. Hollar, por si no lo había mencionado antes, era un famoso ilustrador.

“En Inglaterra viví años de dolor y gloria. Me fui dando a conocer y logré que diferentes autores y editores me buscaran para que fuese yo, quien hiciera las ilustraciones de sus libros. Después llegó la guerra con sus tiempos difíciles, tuve que huir, refugiarme y empezar otro camino en Amberes. Allí la gente ya conocía mi trabajo y eso hizo que distintos personajes me pidieran piezas especiales. Ya no sólo estaban interesados en paisajes y obras arquitectónicas. No, ellos querían algo mas. Ilustraciones de ellos mismos, de sus rostros y cuerpos.

Fue así como poco a poco, me abrí a un campo que no tenia planeado experimentar:

La ilustración de la moda.”

 

Al final, me dijo que por favor, recordara lo siguiente: “A lo que sea que decidas dedicarte a hacer por el resto de tu vida, entrégale hasta el ultimo centímetro de esfuerzo, disciplina y dedicación, porque el día de mañana, la gente no te recordará por lo que hiciste sino por los aportes que tus obras le dejarán a la sociedad”

Y justo después de ese momento, mis ojos se abrieron. Todo había sido un sueño.

Las imágenes fueron obtenidas de tres editoriales de moda diferentes.
 Cada imágen fue editada e intervenida por: Manuela Barreto Triana.
Esta editorial esta inspirada en una editorial de la revista W.