ella y laboriosa arte

Procrastinación. En esta vida siempre existen dos tipos de personas, todos aquellos que somos maestros de la procrastinación y esos que no. Debe entender que en este blog busco encontrarle el lado bueno o positivo a cada situación y, procrastinar, es algo que a usted y a mí nos ha puesto la vida patas arriba en algunos momentos, pero que al final de cuentas, nos ayuda a que ciertas situaciones sean más llevaderas y menos tediosas. 

 

Debo empezar diciendo que esta bella y laboriosa arte puede empezar desde: hacer uno o varios clicks en la opción snooze cada vez que suena la alarma en las mañanas, en tener toda una tarde para hacer un trabajo pero preferimos hacerlo a ultimo minuto, en aplazar cada mes la ida al gimnasio o en empezar un blog y hacer una publicación dos meses después. 

Solo nosotros entendemos que aplazar y postergar, es como una parte más de nuestro cuerpo, algo así como un tercer brazo o un segundo ombligo, yo que sé. Pero es uno de esos detalladitos que nos describen como persona. No, no es esa cualidad de la cual sacamos pecho y nos sentimos orgullosos. De hecho es todo lo contrario, nos matamos preguntándonos una y otra vez qué carajos nos falto al momento de ser concebidos para que tengamos un efecto eficaz tardío. La respuesta siempre se tarda en llegar.

 

No estoy en pro de la procrastinación, es más, todos los días busco la manera de hacer lo que debo hacer, sin dejar que mi mente se ponga creativa inventando cosas que no son más que una distracción. Y sí, el mundo seria mejor si todo se hiciera a tiempo y cumplidito.

Pero no se torture, no nos torturemos. Desde que hagamos las cosas bien hechas y quedemos satisfechos con los resultados (y sobretodo, que lo hagamos a tiempo y no cuando ya para que), disfrutemos esos minutitos de más en la cama debajo de las cobijas, mientras llega el momento de empezar el día, busquemos un playlist que nos relaje para poder hacer ese trabajo en tiempo récord sin estrés alguno, comamos rico y sin remordimiento hasta que ya sea inevitable la escapadita del gimnasio y por ultimo (escriba Manuela, tarde, bien o mal, pero escriba) seamos felices.